Un inciso.(esto no lo podía saber nadie, ya que podría ser cierto de que existiesen esas armas, pero resulta que el tiempo dió la razón a los que pensabamos, nos imaginábamos, o creíamos que tras un embargo de no se cuantos años, era difícil que ese pais tuviera ese tipo de armas. Todo esto siempre según los expertos de la ONU)

Pues esta foto pasará a la historia como la foto de la vergüenza. En fin, la cosa es que desgraciadamente, después de 4 añitos, Irak está peor que antes, que ya es difícil, porque con el cabronazo de Sadam no es que estuviese mu bien que digamos.
Menos mal que ya han matado a ese cabronazo y el problema se va a acabar, resucitaran los 600.000 muertos que llevamos estos 4 años alli en Irak y los que siguen muriendo.
¿Y que dijo Ansar de todo este error, que por cierto fue el útimo de los tres en reconocer? Veanlo:
Advertencia, Caution: las imagenes que van a ver a continuación, si pican la pantalla, pueden herir la sensibilidad del espectador.
Ansar, ni habia que ser tan listo entonces, ni todo el mundo pensaba entonces de que habia armas de destrucción masiva, solamente deberias oir a los millones de españoles que pensaban que no las habia o que, en cualquier caso, no había motivo de hacer lo que hiciste con tus dos amiguitos....
Pues ahí queda eso.

1 comentario:
Aquella decisión de invadir militarmente a Irak por parte del triunvirato de las Azores ¿a qué intenciones verdaderas obedeció?. Hace cuatro años ya de estos hechos y todavía hoy sigue vigente esta pregunta. Muchos nos cansamos de escuchar las razones bienhechoras que impelían a los tres soberanos a tomar tan drástica determinación: la liberación de un régimen autócrata que además de atesorar un arsenal armamentístico de poderes universalmente devastadores, también amparaba organizaciones terroristas islamistas cuyo fanatismo desorbitado suponía una amenaza permanente para la convivencia pacífica de los Estados occidentales.
No dudé, en su día, del contenido de estas razones, pero ya entonces sus formas me parecieron propagandísticas. Con la exposición de estas razones, exaltando la idea de la Seguridad Internacional y (de paso) la emancipación del pueblo irakí de manos del sanguinario Sadam, el triunvirato podría defender la condición de “guerra justa” a las acciones militares que se proponía. A pesar de las reticencias de gran parte de la comunidad internacional, los tres soberanos insistían en enarbolar sus benefactoras razones pero, como digo, late en ellas mucho de propaganda política. Acaso fueran meras justificaciones ad hoc para una decisión que previamente estaba tomada. Es decir, primero fue la decisión de iniciar la guerra y después buscar las razones políticas que mejor conviniesen con las que otorgarle crédito y legitimidad. (Hoy día cobra peso esta directriz, pues el triunvirato ha terminado por reconocer el error de la guerra y aunque nos haya costado un 11-M y un 7-J tan abstrusa decisión, me repugna que alguno de ellos todavía se tome la licencia de mostrarse chulesco y jocoso cuando se les pregunta por el tema).
Por eso sigue siendo válida la pregunta de a qué intenciones obedeció el tan descabellado despropósito de iniciar una guerra con suma celeridad y al margen de la opinión de la comunidad internacional. Quizás parezcan esconderse intenciones que tan sólo podemos conjeturar. Entre el muestrario de hipótesis expuestas, ha triunfado aquella que entiende que la guerra de Irak estuvo marcada por el codiciado interés de tesaurizar la explotación de los recursos petrolíferos tan ricos en la zona; sin embargo, hagan apuestas, señores, pues otras razones, amén de las económicas, podrían haber sido legítimas. De todas formas, y aunque es deseo de muchos que sea un tribunal internacional quien algún día pida cuentas al triunvirato de las Azores en las que afloren las auténticas razones de la guerra, hay que decir que ya la Historia les habrá juzgado, y su dictamen es inapelable.
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